La ciencia es una disciplina muy variada que engloba diferentes ramas del saber como la química, la ingeniería o la lingüística. Por lo tanto, elaborar una definición aplicable a todas las materias que abarca no es una tarea fácil.
Tras leer varios textos, diría que la definición más acertada es la propuesta por César Tomé (2012, n. p.) que dice así: "La ciencia es la búsqueda sistemática del conocimiento cuya validez no depende de un individuo o época concretos y que está abierta a cualquiera que quiera comprobar sus hallazgos o reproducir sus experimentos". De esta definición, destaca el vínculo de la ciencia con el conocimiento mientras que, en otras definiciones, la ciencia se relaciona con el concepto de la "verdad" (Pérez Montfort, 1995, p. 13; Alfonseca, 1999; p. 61). Aunque Tomé pone en el centro el conocimiento, el autor también hace referencia a la verdad al señalar la validez y comprobación de los resultados mediante la reproducción de los experimentos.
En lo que se refiere a las características principales de la ciencia, cabe destacar del capítulo de Pérez Montfort la importancia de la "imaginación genial" (1995, p. 24) del investigador; puesto que, en muchas ocasiones, el científico se plantea cuestiones que nunca antes nadie había reparado en ellas a pesar de estar al alcance de todos. A su vez, esta capacidad de observar el mundo a través de las lentes de la investigación está muy ligada con la formulación de buenas preguntas de investigación. Tal y como señala Lluis Codina (2023), estas preguntas deben orientar el proyecto (en nuestro caso, la tesis doctoral) y, al mismo tiempo, acotar el objeto de estudio. Esto último es, en mi opinión, una de las tareas más arduas a realizar durante el primer año de Doctorado. En este respecto, quisiera destacar la analogía del bosque E. Bright Wilson (1990) para explicar que la observación implica selección puesto que el bosque se puede observar como un bosque o como cientos de árboles y, a su vez, un árbol se puede observar como un árbol o como miles de hojas y ramas. Dicho en otras palabras, debemos ajustar el enfoque de nuestra investigación y ser conscientes de las limitaciones de nuestro proyecto.
Teniendo en cuenta lo expuesto con anterioridad, se podría afirmar que no existe una fórmula general para llevar a cabo la investigación científica en todas las materias. Sin embargo, sí existen actividades y conceptos comunes para todas ellas como son la búsqueda del conocimiento, la observación o la formulación de preguntas de investigación (Pérez Montfort, 1995).